¿Sabías que Dios se sirve de tu paciencia para concederte gracias?

¡No es justo hacer favores a un ingrato, Señor! Pero yo no imploro tu justicia, sino tu misericordia.

Por Il Cammino dei Tre Sentieri. Una Voce BAJA. 4 de agosto de 2019.

De ‘Confianza en la Divina Providencia’, de Juan Bautista Saint-Jure[1]

No os canséis nunca de pedir, sed constantes, sed infatigables en vuestras peticiones. Si hoy os es negado aquello que pedís, mañana obtendréis todo; si este año no recogéis nada, el año que viene os será más favorable; no sufran mientras que vuestra pena sea inútil: todos vuestros suspiros son tomados en cuenta; encontraréis en proporción del tiempo que hayáis empleado en pedir; estáis acumulando un tesoro que os satisfará todo de un golpe, que sobrepasará vuestros deseos.

(…) el rechazo que ahora te es dado, no es mas que una máscara de la que Dios se sirve para inflamar aún más tu fervor. ¿Ves cómo se comporta con la Cananea, cómo se niega a mirarla y escucharla, cómo la trata como extraña e incluso muy duramente? ¿No dirías tal vez que la impertinencia de aquella mujer lo irrita cada vez más? Sin embargo, por dentro la admira, sigue fascinado por su confianza y su humildad. Y es por esto que la rechaza.

¡Oh clemencia escondida que asumes la máscara de la crueldad, con qué ternura rechazas a los que más quieres escuchar!

Guárdate entonces de dejarte engañar por el contrario, insiste mucho más, cuanto más te parecerá ser rechazado.

Haz como la Cananea, sírvete responder a Dios con las mismas razones que Él pueda tener en rechazarte. Cierto es que favorecerme – debes decirle – sería como darle a los perros el pan de los hijos[2]. No merezco en absoluto la gracia que pido, pero no pretendo que me la concedas en vista de mis méritos, sino por los méritos de mi amable Redentor.

Sí, Señor, debes mirar menos mi indignidad y más tu promesa, y queriendo hacerme justicia no vayas contra ti mismo. Si fuese más digno de tus beneficios, sería menos glorioso para ti concedérmelos. ¡No es justo hacer favores a un ingrato, Señor! Yo no imploro tu justicia, sino tu misericordia.

(…)

¡No te des descanso! Él ama la violencia que le presentas, quiere ser vencido. Hazte notar por impertinencia, muestra en ti un milagro de constancia; obliga a Dios a abandonar la máscara y a decirte con admiración:

‘Magna est fides tua, fiat tibi sicut vis’ [3]: ¡Oh, hombre, qué grande es tu fe!; te confieso que ya no puedo resistirte: ve, tendrás lo que deseas, para esta vida y para la otra.


Dios es Verdad, Bondad y Belleza

Il Cammino dei Tre Sentieri 

Fuente: Il Cammino dei Tre Sentieri

Traducción: Una Voce BAJA

Un capítulo de Una Voce México


[1] Juan Bautista Saint-Jure (Jean-Baptiste Saint-Jure, 1588-1657) es un sacerdote y escritor jesuita francés que dejó numerosas obras religiosas.

[2] Mt. 15, 26 [N.d.T.]

[3] Mt. 15, 28 [N.d.T.]

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